martes, 20 de noviembre de 2007

No estoy tan mal...

Hoy me ha tocado ir a un cliente, y como todo buen hijo de vecino he aprovechado para ir a "marcar el territorio". Solo iba a por aguas menores, pero cuando he visto esto casi me cago:

Allí al personal no lo dejan tranquilo ni para eso, tienen telefonillo del portero automático (es un 3º sin ascensor, les da tiempo a limpiarse antes de que llegue el visitante), teléfono preprogramado con todas las extensiones internas y línea hacia el exterior... Nada, lo normal, para atender a los clientes mientras te cagas. Quizás incluso en ellos.

El día que mi jefe monte un portátil en los servicios me dedicaré a la horticultura. Lo juro.

4 comentarios:

Mara dijo...

Tienen que oler de bien los aparatitos... Porque en caso de descolgar alguno casi siempre te habrá pillado durante o después de la faena (menos cuando estés "sacando la leña al patio", que puedes atender habiendo sólo tocado el pantalón y los gayumbeles -daremos por sentado que están semilimpios o que los cogemos por el lado menos contaminado, la cintura-).

Falta el revistero (lo veo más útil)

Hera dijo...

Otiá! esto es lo más... creo que yo ese día me haré jardinera

Seer of Ardunia dijo...

Lo triste es que a uno estuvieron a punto de convertirlo en jardinero, porque como era el tipo del hardware..

El Operador dijo...

Hosti! Es cierto! Ya ni me acordaba que te querían enroscar el rastrillo y las tijeras de podar. Bueno... al menos le metieron puñalada trapera al jefecillo que te (nos) puteó.